Repetir tanto un juego, que parece verdad!

Cangallo, Ayacucho (2018)

Cuando llegue a este pueblo de Ayacucho me vinieron muchas ganas de hacer un taller, no conocía a nadie, ni tenia materiales, pero no lo pensé cuando fui a preguntar al director del colegio si podía hacer un taller de « vocación profesional » para los chicos de 5to. No dije de mediación artística porque hay mucho riesgo de que se entienda una clase de arte, así que directo al grano, pregunte que necesitaba y lo primero que me dijo, pues sobre eso sería el taller.

A los chicos nunca les dije que se trata de “vocación profesional”, a los chicos les dije: ¡Vamos a jugar! Y al fin de los 90 minutos, ellos me emocionaron con frases que nunca escuche de chicos de la misma edad. En ese momento, en el juego, ellos en verdad querían trabajar para mejorar el país. Cada uno desde una profesión diferente, habían policías, ingenieros agrónomos, enfermeras, mecánicos de taxis (aun no quería trabajar con otra cosa que no sean taxis), un escritor, uno que no quería ser nada pero no puedo resistirse y confeso que quería ser chef (tenía miedo de confesarlo, un pueblo donde aún “la cocina es para las mujeres”, cuando lo hizo hubo algunas sonrisas, pero el juego da confianza y respeto así que tomo poco tiempo para que nadie le haga un gesto desaprobador al nuevo chef).

La tutora agradeció el taller, porque normalmente, al acabar el colegio los chicos van a trabajar al campo y las chicas apoyan en las casas, así que el taller fue un momento que ellos podían pensar en otras cosas. Cuando hago talleres con poblaciones desfavorecidas, aparece alguien que dice que el taller es bueno porque es un momento de “relajación” o de “escape”. ¿Se refiere a un escape de la realidad? ¿Realidad como que los chicos van al campo y las chicas a las casas? Si es eso, ¿Porque no jugamos más!? Tal vez en colegios como este, jugar a que existen nuevas realidades puede ser mejor que aprender otras cosas: imaginar que son presidentes, imaginar ser ingenieras creando un detector de mentiras, que los hombres cocinan, que las chicas pueden manejar solas un avión, que podemos escoger libremente y no por presión económica. Pueden imaginarlo todo, total: solo es un juego.

Mediación artística, jugar, vocación profesional, todos son sinónimos para mí. O tal vez lo repetí tanto que me lo creí!!

Por: Anaisa

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